El catedrático de Psiquiatría advierte de que un tercio de los pensionados por incapacidad permanente procede del campo de la salud mental.

bobes-depresionLa crisis nos enferma. El catedrático de Psiquiatría de la Universidad de Oviedo Julio Bobes abordó ayer en el transcurso de las conferencias del 15.ª aniversario de la Sociedad Internacional de Bioética (SIBI) las implicaciones de la crisis socioeconómica sobre la salud mental en Asturias. Durante una hora larga Bobes repasó algunas de las principales dolencias que presentan los pacientes que acuden en este momento a las consultas de salud mental. También habló el catedrático de Psiquiatría de la Universidad de Oviedo sobre el aumento de las consultas psicológicas por ansiedad y depresión derivadas de la situación de desempleo o las dificultades de los pacientes para afrontar el pago de hipotecas.

«Todos los estudios coinciden en que las crisis a los enfermos mentales graves no les afectan mucho, pero sí ha aumentado la población que antes no acudía a las consultas por problemas de salud mental comunes», indicó Bobes. Esos pacientes centran su demanda en el sistema de atención primaria y es sobre los médicos de familia donde más pesa la atención a los problemas de salud mental derivados de la crisis. «La depresión es hoy en Europa la enfermedad más debilitante», subrayó el catedrático de Psiquiatría antes de anunciar que este tipo de trastornos aumentará «el doble» en un futuro. Las demencias crecerán 2,2 veces más, y la enfermedad de Parkinson, 1,5 veces más.

Los problemas para conciliar el sueño están presentes en más de la mitad de los desempleados y un 85% de los pacientes que sufren de insomnio lo achaca a temas laborales. Pero también existe un número importante de pacientes que acuden a consulta por problemas de estómago, enfermedades de la piel o cuadros de ansiedad, ya que las afecciones psicológicas afectan también físicamente.

A pesar de estos datos, el catedrático advirtió de que no se puede afirmar que la crisis sea causa directa de estas enfermedades, aunque sí representa ciertas implicaciones. Aunque son patologías que en principio no suelen durar mucho, es necesario tratarlas, pues podrían si no llegar a ser algo crónico, subrayó. Las implicaciones económicas de estas patologías también fueron motivo de análisis durante la charla. «Un tercio de los pensionados por incapacidad permanente procede del campo de la salud mental», aseveró Bobes. Y es la depresión la que acarrea una mayor carga al sistema. «Más que los infartos, las demencias y el cáncer de pulmón», agregó.

Aunque el porcentaje de bajas laborales en Asturias descendió en los últimos ocho años, la media se sitúa en este momento en 54 días, por encima de los 41 de la media nacional. Se trata, en la mayoría de los casos, de trastornos que provocan angustia, desesperación, dolor moral y un bajo rendimiento laboral en quienes los padecen, relató Julio Bobes ante la negativa perspectiva de que estas patologías «se incrementarán todavía más hasta 2030».

Un informe reciente de la Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que es muy importante tener en cuenta que la relación entre crisis económica y salud mental es bidireccional. El catedrático de Psiquiatría de la Universidad de Oviedo añade que esta situación está comenzando a saturar el sistema sanitario con los recursos actuales. «Cada vez vemos más personas con trastornos de ansiedad», reconoció Bobes ante la triste realidad de que «el campo de las patologías del cerebro está infracuidado», pues no se cumple el objetivo del 10% de gasto sanitario previsto según la estrategia de salud mental de la Unión Europea.

Los trastornos del sueño representan también un problema importante. De hecho, entre un 8 y un 12% de la población sufre insomnio crónico, algo que puede causar desde alteraciones hormonales hasta enfermedades cardiovasculares e inmunológicas. Unas cifras que según Julio Bobes se traducen en «mucho sufrimiento porque hay personas y familias enteras detrás».

En su repaso sobre la relación de la salud mental y la crisis socioeconómica en Asturias, el catedrático de Psiquiatría de la Universidad de Oviedo no se olvidó del aumento de los casos de suicidio. Asturias es la segunda comunidad autónoma con mayor tasa de conductas suicidas, un 10,4%, tras Galicia, que se encuentra sólo una décima por delante.

«Son problemas que requieren persistir en el esfuerzo que se había hecho hasta ahora», remarcó Bobes en su reivindicación sobre la necesidad de continuar dedicando recursos a la atención de los problemas de salud mental. En este sentido señaló que Gijón es un referente en la atención a este tipo de patologías «por haberse organizado bien» y subrayó, a modo de conclusión, que no existe salud si no hay salud mental. «No todas las enfermedades son iguales, algunas resultan muy discapacitantes», advirtió.

Fuente:Ine.es

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